Terapia cognitivo-conductal

La terapia cognitivo-conductual es uno de los modelos psicoterapéuticos con mayor respaldo científico y evidencia de eficacia. Se trata de una intervención de carácter práctico, orientada a objetivos específicos y centrada en el presente.

Su metodología se basa en analizar cómo interactúan el pensamiento, la emoción y la conducta, interviniendo sobre aquellos patrones cognitivos que perpetúan el malestar. A través de este proceso, se adquieren herramientas clínicas eficaces para abordar la ansiedad, el estrés, el bajo estado de ánimo o la autoestima, promoviendo cambios estructurales y duraderos en la calidad de vida de las personas.

Mis especialidades

Ansiedad

Depresión

Estrés

Autoestima

Habilidades sociales y asertividad

Impulsividad-autocontrol

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

Problemas psicológicos

Con frecuencia, las dificultades psicológicas se perciben erróneamente como rasgos inalterables de la identidad. Sin embargo, desde la evidencia clínica sabemos que gran parte del malestar deriva de patrones cognitivos, emocionales y conductuales adquiridos como mecanismos de adaptación ante situaciones de alta complejidad.

Respuestas que resultaron funcionales en el pasado pueden perder su utilidad con el tiempo y convertirse en focos de sufrimiento. El objetivo de la intervención psicoterapéutica es desaprender estas dinámicas desadaptativas, sustituyéndolas por estrategias y habilidades sanas, útiles y alineadas con las demandas de tu realidad presente, promoviendo así el equilibrio psicológico integral.

¿Cómo está estructurada una terapia psicológica?

1. Evaluación

Comienza desde la primera sesión y consiste en recopilar toda la información necesaria para comprender el problema, su origen y los factores que lo mantienen en el tiempo.

2. Explicación de la hipótesis

En esta fase se ofrece una explicación clara y personalizada sobre cómo se ha desarrollado el problema y por qué continúa presente. Además, se presentan los objetivos terapéuticos y las técnicas que se utilizarán durante el tratamiento.

3. Terapia

Es la fase principal y más activa del proceso, cuya duración dependerá de cada caso. En cada sesión se trabajan herramientas, estrategias y habilidades orientadas a generar cambios en pensamientos, emociones y conductas.

4. Seguimiento

Es la última fase del proceso terapéutico y comienza cuando la persona ya ha alcanzado una mejoría significativa. Su objetivo es consolidar los avances logrados, prevenir recaídas y mantener el bienestar a largo plazo.

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